¡Bienvenid@ Redactor@ N!
Me es un gran honor presentarles la nueva iniciativa que el Blog de Niponia tiene para los amantes del género yuri (en mi caso) y se trata nada más y nada menos que la participación del redactor N (N de Niponia, por supuesto). En este espacio postearé los trabajos que sobresalen en mi grupo y la vez les daré seguimiento.
Para Niponia, gente bonita, sus lectores son muy importantes, por lo mismo estaremos apoyándolos en lo que podamos y por supuesto, pedimos que uds. hagan lo mismo comentando en todo el blog, y obviamente, comprando la revista.
Para inaugurar este gran espacio, les brindo una gran historia, la cual con el tiempo tendrá su formato en manga (el cual se verá por este medio, solo pido mucha paciencia, jejeje). El título de este escrito es: “Gallito ciego,” de la escritora Entropia, la cual nos sigue desde Argentina.
Atte.
Laura Sama.
Gallito ciego.
“Unas risas de niños llegan a los oídos de un perro callejero, este levantó sus orejas para escucharlos y sin llegar a abrir los ojos continuó con su siesta. Sus orejas seguían alertas a los sonidos provenientes de un pequeño grupo de niños que se juntaron en torno a dos de sus compañeros de juego. Una niña con sus dos trenzas bien atadas y un pequeñito de seis años que intentaba no perder de su cabeza una gran gorra azul que no se ajustaba completamente a su frente. Los demás chicos se apretujaron alrededor de ambos, como si formaran un círculo de protección, sonrieron y prestaron atención a la niñita que con su voz suave y melódica explico con fáciles detalles en lo que consistía el juego.
- Primero debemos de taparte los ojos con este pañuelo - la niña mayor muestra el trozo de tela que habían conseguido al compañerito de la gorra - después te haremos dar muchas vueltas para marearte.
El niño asintió con la cabeza con un poco de miedo, ya que era la primera vez que jugaba a este tipo de juegos. Sus ojos marrones claros siguieron concentrados en los labios de la niña que continuaba con su explicación.
- Muy bien cuando ya estés mareado tendrás que encontrarnos, y cuando agarres a uno de nosotros debes de intentar adivinar quien es.
La niña de las trenzas se colocó en la espalda del chico y le sacó la gorra para poder atar mejor el nudo. Sin el gorro los cabellos largos del pequeño se dejaron ver. La niña de las trenzas no se sorprendió, sino que ató con un buen nudo el pañuelo alrededor de los ojos marrones, a los segundos intentó señalar un número realizado con sus dedos, y puso su mano delante de la vista tapada del gallito.
- ¿Cuantos dedos tengo?
- ¿Cómo voy a saber? – recrimino el niñito cruzándose de brazos un poco enojado mientras era empujado por distintas manos para que de vueltas.
El perro vagabundo olfateó en el aire un aroma conocido y se levanto de su modesto y roído hogar. Sus ojos ancianos y muy sabios visualizaron a una chica que caminaba un poco agitada por la plaza, su rumbo iba a parar a donde estaba el can que la esperaba moviendo la cola de un lado a otro. La joven lo miró de lejos pero no podía apurar su caminata, ya que su mochila, que descansaba en su espalda, estaba más pesada de lo normal y se le sumaba el peso de los libros que transportaba en una de sus manos. El vagabundo esperó ansioso la llegada de la chica, ya que siempre algo le traía y se lo daba antes de entrar al sitio a donde iba. La chica sacó del interior de su mochila un trozo de pan que estaba guardado entre una servilleta de papel, el perro se quedo comiéndolo mientras ella iba entrando al edificio que era custodiado por dos leones, que descansaban en los pilares de la escalera. Uno de ellos el que abría la boca mostrando sus fauces protegía entre sus garras el letrero de hierro, el otro un poco más tranquilo descansaba. La chica entró a la biblioteca sin tener miedo a los dos guardianes de bronce.
La bibliotecaria no se percató de la entrada de la joven y continúo trabajando en sus cosas, acomodando repetitivamente los libros que se dejaban en las mesas, abandonados luego de ser usados.
Algunos estudiantes levantaron el rostro para ver a la joven que recién entraba al establecimiento, pero con la idea de despejar un poco la mente del estudio que los postergaba a pasar un día sábado dentro de la biblioteca estudiando para sus respectivos exámenes. La chica había llegado a una mesa apartada sacó sus libros y comenzó el baile que imponía la lapicera que iba del libro al cuaderno y así sucesivamente. Su rostro se enfocaba en los diferentes libros que estaban abiertos en una hoja especial. Todos se referían al mismo tema. Su mundo era esa mesa, esos libros, ese ritmo rápido de estudio que se había impuesto y lo demás no existía.
Las horas fueron pasando con su transcurso normal y sus cambios en el cielo, los grandes ventanales dejaron de hacer entrar luz solar la que fue sustituida por una iluminación hecha por tecnología humana.
La chica dejó de lado los libros que estaban en la mesa y fue a buscar unos nuevos a las estanterías que estaban a unos pasos. No se había percatado de la hora, ni de que estaba sola, completamente sola en esa zona de la biblioteca. Sus manos pasaron por las tapas de los libros y a medida que los tocaba iba leyendo los autores y los nombres. Se fue alejando de la mesa aún más.
Pero un gran cambio se iba a gestar en ese día, un cambio importante.
En un momento las bombillas, lámparas y tubos dejaron de funcionar debido a un corte de electricidad de toda la cuadra. La biblioteca cayó ante las fuerzas de la oscuridad y en todas las alas comenzó a reinar el silencio que traía consigo la negrura.
Todo desapareció, todo los muebles que existían en esa realidad, todo fue envuelto ante una capa negra. Las ventanas fueron golpeadas por el viento que cada vez agarraba más fuerza afuera del edificio y quería entrar con todo su ímpetu. Unas hojas volaron de la mesa al piso llevadas por el. El sonido del golpeteó continuo de las ventanas a la dura pared hacía que la muchacha se perdiera aun más dentro de ese entorno oscuro. Cerró con un poco de miedo los ojos y quiso con todos sus deseos volver a la mesa, que por lo menos era un sitio donde se sentía un poco más segura. Sus manos se apoyaron en la madera y en su espalda sintió las duras tapas de los libros que le tocaban en ciertos sitios, puntos sensitivos de su columna vertebral. Ese contacto la hizo dar su primer paso.
Dejando de lado la protección de la estantería, poco a poco su mano dejó de tantear la madera. Uno de sus dedos fue el último en considerarla como protección. La otra mano fue movida para todo sitio, como si estuviera buscando algo en esa oscuridad.
Un sonido extraño en uno de sus costados la hizo detenerse, plantarse en ese sitio perdiendo toda la valentía de continuar.
- ¿Hay alguien?
Dijo a la persona que estaba continuando con su persistente ruido. Los oídos de la joven percibieron los pasos que intentaban acercársele. Pero no hubo respuesta a su interrogante, solamente más y más ruidos. El paso que dio para adelante lo volvió a dar pero para atrás, regresando al mismo sitio donde había comenzado. Los pasos se detuvieron justo delante de ella. El silencio volvió pero éste estuvo acompañado por algo más. Una mano tocó con suavidad el abdomen de la chica, estaba fría pero su tacto era suave, como si intentará no ser notada por la muchacha que no entendía nada. La mano en vez de salir al sentir la piel de una persona, no lo hizo, sino que la apoyó con un poco más de soltura, mientras que empujaba el cuerpo para que quedará atrapado entre su cuerpo y la estantería. Los dedos masajearon con desdén la prenda buscando la terminación para poder penetrar por debajo de ella y sentir con más determinación la piel suave de la chica que estaba encerrada y sin entender nada.
Asustada, aterrada, nerviosa, sintiendo algo que nunca había sentido en toda su vida. Ya no fue suficiente con tocarla, ahora unos labios traviesos buscaron su cuello, lo besaron para guiarse al rostro y allí recorrer un camino en la oscuridad hasta los sus labios. Pequeños besos fueron depositados por todos los costados. La otra persona fue guiada por las reacciones de la chica encerrada. Era como si conociera a la perfección el cuerpo de esta. Aunque la oscuridad reinaba los labios de la acorralada estaban siendo hallados por unos labios expertos. Faltaban segundos para que se depositara un beso en ellos. La chica estaba muy petrificada, ni siquiera pudo reaccionar para impedírselo, aunque muy dentro deseaba sentir esos labios invasores.
- Siempre me gustaste - Una voz femenina escapó de esos labios salvajes - ¡Siempre!
Esa persona se alejo de la misma forma en que había llegado, pero esta vez escapó al ver que la luz de una linterna se acercaba a donde estaban ambas.
Como un fantasma se alejó con tanta rapidez que cuando llegó la bibliotecaria al sitio solo encontró a la chica que se apoyaba en la estantería, tapándose la boca y con una extraña agitación.
- Hubo un corte de luz en toda la cuadra, ya llame a decir - dijo la bibliotecaria que no le dio importancia al estado de la chica y apunto con su linterna el camino para guiarla a la mesa.
Un objeto fue iluminado por un segundo pero no escapó a la mirada de la chica. Lo levantó sin pensarlo mucho y se sentó en la silla. Todavía no había despertado de ese momento tan extraño. Su corazón estaba convulsionado, latiendo sin remedio, sus mejillas estaban con un matiz rojizo, y además sentía algo en su cuerpo… un calor que la invadía.
La bibliotecaria la dejó abandonada nuevamente en la oscuridad. Recordó entonces a los minutos que tenía el celular en uno de los bolsillos. Abrió la tapa y aprovecho la luz que emitía el aparato para ver el objeto que agarró del piso. Cuando vio lo que era supo que todo lo que había pasado no era obra de un fantasma. Sonrío para si misma. Sus ojos marrones claros por primera vez brillaron por el descubrimiento. Su corazón latía por ese alguien, esa persona que le había confesado sus sentimientos bajo la protección del anonimato. Se levantó de la silla y sin tener miedo a la oscuridad caminó con un paso seguro hasta el inicio de las escaleras que daban al sótano, donde se guardaban los periódicos viejos y libros antiguos. En ese momento apretó el botón del celular para iluminarlas y poder caminar con un poco más de seguridad, cuidando no resbalarse. Sus pasos fueron acompañados por el aroma a humedad y a lo antiguo.
Una luz estaba al final de su camino. Se encontró con una chica abrazada a sus piernas y que apoyaba su rostro entre ellas. Una linterna estaba en el piso, de ahí provenía la lumbre que la guió en los últimos escalones. Sus ojos marrones captaron la tristeza de esa imagen, mientras que su corazón latía cada vez con más desenfreno. Por unos cuantos segundos se quedo sin saber que hacer, ni siquiera se animaba a acercársele, sólo la miraba desde esa distancia prudencial. Tomó con un poco de fuerza el objeto que estaba en su mano y sacó fuerzas para hablarle:
- Lisa olvidaste tu arete - dijo mientras se fue acercando a la otra chica y colocaba delante suyo el objeto que estaba en su mano.
Lisa tomó el arete con su mano derecha y lo guardó en su bolsillo sin decir nada, para luego intentar ocultar nuevamente su rostro en el escudo que había formado con sus brazos.
- ¿Por qué lo hiciste?
La contestación primera que recibió fue que Lisa se abrazo aún más y tapó como pudo las lágrimas que estaban en sus mejillas.
- No se de qué hablas Andrea - mintió.
Andrea se acercó y con sus manos de forma delicada apartó el rostro que estaba sumergido entre lágrimas. La miró a los ojos por varios segundos, mientras que con sus manos secaba con serenidad las lágrimas que tapaban esos hermosos ojos color mar.
- ¿No esperaste mi respuesta? – murmuró Andrea y se fue acercando al rostro de Lisa sin tener problema alguno para llegar a los labios gruesos que anteriormente la había recorrido en la oscuridad de la sala.
Unió sus labios con los de ella en un cálido e irresistible beso que se profundizó al ser correspondido por la chica que antes lloraba por no ser capaz de decirle cuanto la amaba.
- Te amo - pudo decir entre besos Lisa.
Andrea solo le sonrío como respuesta y le volvió a exigir el contacto de sus labios, que reclamaron continuar sin detenerse. Una de ellas, sin querer, en uno de sus deseos por el contacto de la otra hizo rodar la linterna por el piso. Esta llegó a la pared y con un golpe fuerte dejó de funcionar.
¿Dime hoy jugaste en la oscuridad?”
Por favor, les vuelvo a recordar que comenten en todo el blog, ya que para todos los colaboradores de Niponia, sus opiniones son nuestro alimento.
Tags: entropia, redactor N, yuri
May 30th, 2008 at 15:17 (886)
Sin duda gano ese concurso, tras haber uan dura competencia gano la mejor, entropia mi oneesama(hermana mayor) dio muestra de su gran talento, onee te admiro y eso lo sabes y te apoyo en tu carrera como escritora como el resto de la schcias que tiene en escribir como su gran sueño y escape de su imaginacion.
donde las musas se encuentran^^
Laura-sama gracias por sacar a la luz a este gran talento y dejar compartir este triunfo con los demas lectores.
de corazon gracias.
May 30th, 2008 at 21:43 (155)
Preciosa, hermosa muy buena historia…la version en manga sera genial…genial…muchas felicidades Entropia, muchas felicidades!!
June 10th, 2008 at 10:15 (677)
Me habia tardado en responder.
Esta historia es definitivamente la ganadora del concurso, una artista de la narración que teje con delicadas palabras una historia de amor en una sola historia corta.
Debo recordar a todos los que nos leen que el concurso era de historias cortas, por lo que las autoras se vieron limitadas en el espacio. Es por eso que resulta sorprendente ver tal calidad de narración en un espacio tan corto.
Felicidades Entropia ^-^
August 2nd, 2008 at 00:50 (285)
Entropia como siempre sorprendiendo me con sus historias, una gran escritora ha ganado en esta competencia que fue bien reñida, cada palabra cada frase trazada con la mano del escritor es su corazón que se encuentra plasmado hay.
El camino que te has fijado sera cumplido mientras sientas el deseo de nunca dejar de escribir.
Estoy feliz que en la Coyuhi existan tantas personas tan talentosas como la ganadora^^-
Felicidades Entropia sigue asi y nunca dejes de escribir.
Pollito5772
August 16th, 2008 at 09:06 (629)
asu!
una historia alucinante =)
me gusto lo de la orcuridad y esas cosas =) Buena historia entripia, me encanta como narra o.o me encanta! xD